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Buenas prácticas

Dentro del mundo de Internet, el World Wide Web Consortium (W3C) es el organismo que se encarga de velar por el desarrollo de estándares abiertos, libres e interoperables que aseguren el crecimiento de la Web a largo plazo. Esta organización ha realizado una guía de publicación con pautas sobre cómo han de publicar datos los gobiernos. Estas pautas para la publicación de los datos, tanto técnicas como de planificación, han sido seguidas para la elaboración del catálogo de Aragón Open Data. Igualmente existen otras iniciativas generadoras de manuales de buenas prácticas o de concienciación alrededor de los datos abiertos como las aportadas por ejemplo por la Sunlight Foundation o por la Open Knowledge Foundation.

 Además, dentro del ámbito estatal, la “Comunidad Open Data – RISP España” está trabajando en la sensibilización hacia las políticas de Open Data y ha generado algunos documentos de interés. Entre ellos destaca el Decálogo Open Data, que es un resumen de buenas prácticas a la hora de afrontar políticas Open Data y que a continuación se transcribe:

0. Armonización entre administraciones.

 Todos los puntos del decálogo se basan en la premisa de que debe existir una armonización entre todas las Administraciones. Todas las iniciativas Open Data deben compartir los mismos principios y definiciones que se listan en el decálogo. Este punto 0 es básico para la interoperabilidad y aprovechamiento eficiente de las sinergias llevadas a cabo por todos los actores Open Data – RISP.

1. Publicar datos en formatos abiertos y estándares.

 Cualquier iniciativa Open Data debería publicar sus conjuntos de datos en formatos abiertos (no-propietarios) y que sean adecuados para permitir la reutilización de los mismos por parte del colectivo reutilizador destinatario.

2. Usar esquemas y vocabularios consensuados

 Además de los formatos abiertos y estándar, la estructura de los datos debería seguir un convenio o unos esquemas definidos, si existieran. Si se crean vocabularios o esquemas de representación de la información específicos, éstos se deberían exponer públicamente para que el colectivo reutilizador pueda interpretar correctamente la información.

3. Inventario en un catálogo de datos estructurado.

 Cualquier iniciativa Open Data debe tener un punto de consulta donde se incluya un inventario con información descriptiva y técnica sobre los conjuntos de datos que se exponen. Los metadatos que informan sobre cada conjunto de datos deberían seguir una estructura común y estándar. Asimismo, se deberían compartir las taxonomías de temáticas u otras necesarias -p.e., toponimia- para clasificar los conjuntos de datos dentro de los catálogos.

4. Datos accesibles desde direcciones web persistentes y amigables.

 Tanto las fichas de los conjuntos de datos, como la distribución de la propia información (volcado en un archivo, API de consulta, RSS, etc.) deberían de estar accesibles desde URLs (direcciones web) que persistan en el tiempo y así evitar que se pierdan las referencias en el futuro. Además deben seguir una estructura homogénea y bien definida, con información legible para que los reutilizadores conozcan o “intuyan” el contenido referido por dichas direcciones web.

5. Exponer un mínimo conjunto de datos relativos al nivel de competencias del organismo y su estrategia de exposición de datos.

 Cada Administración que impulse una iniciativa Open Data debería crear una hoja de ruta donde especifique la estrategia de exposición de los conjuntos de datos y sus prioridades. Inicialmente, debería publicar los conjuntos de mayor interés según las competencias del propio organismo.

6. Compromiso de servicio, actualización y calidad del dato, manteniendo un canal eficiente de comunicación reutilizador AAPP.

 La Administración debe mantener un mínimo de calidad y servicio en su iniciativa Open Data, manteniendo lo expuesto en la estrategia de publicación y comprometiéndose con su colectivo reutilizador. Debe establecer un canal eficiente de comunicación que permita la interacción bidireccional organismo público – reutilizadores.

7. Monitorizar y evaluar el uso y servicio mediante métricas.

 La Administración debe crear métricas y evaluar sus indicadores de uso y servicio de la iniciativa Open Data. De esta forma puede monitorizar el funcionamiento y uso, y así analizar si se está cumpliendo el compromiso con la comunidad de reutilizadores y cuales son las potenciales carencias del sistema o de la estrategia.

8. Datos bajo condiciones de uso no restrictivas y comunes.

 Las condiciones de uso deberían ser lo menos restrictivas posible y permitir la reutilización libre, incluso para fines comerciales. Se recomienda la creación y uso de licencias tipo, autodocumentadas y que sean comunes entre distintas administraciones.

9. Evangelizar y educar en el uso de datos.

 Es necesario educar en el uso de los datos, tanto a los colectivos de reutilización específicos (sector TIC, periodismo, investigación, etc.) como a la sociedad en general y así fomentar el conocimiento y la inquietud por procesar información de una forma autónoma. Evitar el “disgusto” por los datos.

10. Recopilar aplicaciones, herramientas y manuales para motivar y facilitar la reutilización.

 Cualquier iniciativa Open Data debería recopilar ejemplos de uso y herramientas que faciliten y motiven la reutilización de los datos que se publican.